El trabajo es hoy en nuestro campo vibratorio.
En mi trabajo profesional como psicóloga clínica
y terapeuta transpersonal,- y bajo la mirada de la psicología espiritual- ,
parto de la base de que el ser humano es un campo de energía- interactuando en un campo mas vasto aún de energía- que vehiculiza información.
Entonces, el concepto del perdón quedará definido como una energía positiva, como una expresión de amor, que alivia a quien logra perdonar y libera muchas cargas.
Especialmente en esta etapa del Plan cósmico- marcado por la tarea de limpiar todo lo que hemos acumulado en esta u otras vidas- es que tenemos que entender que liberarnos de la carga tóxica que representa el rencor, es la llave que nos abrirá el camino al avance, la evolución y la posibilidad de realizar grandes tareas para otros y de esta forma sentirnos felices.
Servir es la base para la felicidad. Venimos a ser felices, no a resignarnos a no serlo.
El rencor, nos enferma...
Un ser humano purificado, libre de esa carga de veneno, tendrá una frecuencia vibratoria mas
activa, veloz, liviana. Vibrará en una frecuencia mas alta y por ello con menos limitaciones.
Por lo tanto su posibilidad de retribución será mayor.
Cuando caminamos con la mochila del rencor, el camino de vida y de sanación se hace muy pesado, tortuoso y de difícil comprensión.
Si perdonar, es expresión de amor, tenemos que recordar, que el amor es el motor de la vida, todo lo puede y posibilita, todo lo transforma.

Limpio mi espíritu, avanzo. El perdón me libera, me limpia, me transforma de una bola de plomo a una bola de ping-pong.
Si no perdono, quedo mas atado a las personas por las que siento rencor. Quien se perjudica?
Ley de causa- efecto- Lo que va, vuelve
Además, trabajar el perdón, significa captar profundamente el significado de la ley de causa-efecto, que es una ley del Universo y que nos enseña que a una acción, le corresponde una reacción, a una causa, un efecto. Cosecho lo que he sembrado. Lo recuerde o no, es mi exclusiva responsabilidad.
Entonces, si en mi vida aparece alguien que me daña, deberé comenzar a captar - desde el sentido de karma negativo- (como deuda de esta u otras vidas), cual es la causa que generé para cosechar ese efecto, en lugar de victimizarme, quejarme, lamentarme y desperdiciar una maravillosa oportunidad para limpiar la energía de esa situación, y así, transmutando, poder evolucionar y avanzar. Aunque me duela, el otro que me daña es un maestro que viene a enseñarme algo. Algo que no debo de volver a hacer...
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Cuando aprendo, no repito. Y entonces se me permite avanzar. Así reparo errores, corrijo experiencias, limpio mi alma, mente y corazón.
Reparación es compensación karmica. Corrijo lo que me di cuenta (en el sentido de insight), es ahí que puedo perdonar profundamente y en ese acto me libero, sano, me elevo espiritualmente.
Finalmente...
En esta fase del plan superior, todos los eres humanos tenemos una imperiosa tarea que realizar. Dependiendo de que la hagamos y cómo la hagamos, pasaremos a la siguiente y decisiva etapa de evolución. Cada uno de nosotros será responsable exclusivo de pasar o excluirnos...
Ya no es tiempo de sofismos, de trabajo mental solamente, de argumentaciones, proyecciones, teorías sofisticadas.
El trabajo espiritual es simple, es conexión con nuestro yo verdadero, con el sentimiento profundo. El alma purificada y un corazón vibrando puro y con amor altruista, consigue realizar una tarea de gigantes. No lo compliquemos.
Es como hacen los niños -antes que la sociedad y sus mandatos los contaminen- , con pureza, espontaneidad, con el corazón libre de egoísmos, rencor o competencia.
Ojalá pronto, muy pronto lo entendamos y especialmente si lo entendimos, lo vibremos, lo llevemos a la practica de cada día y en cada lugar.
Gracias por estar siempre acompañándome en esta maravillosa tarea de aprender juntos y ayudar a otros a hacer lo mismo.
Que el Cielo y su Luz siempre los proteja!
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